domingo, 8 de noviembre de 2009

La Detención de Orcus

WinterHaven: Llegamos nuevamente a la ciudad cansados y exhaustos solo para enterarnos de que gente había sido secuestrada. El aire estaba muy inquieto y había un silencio que nos era imposible ignorar. Escuchamos en lo bajo a los pobladores y campesinos rumorear algo sobre que los muertos del cementerio habían abandonado “su descanso eterno”.


Posada: Fuimos a hablar con Dowen que no nos pudo ayudar mucho ya que no sabía demasiado, asique mientras Aldren se quedo hablando con él nosotros decidimos ir a intercambiar palabras con Bultrom, el ermitaño.


Torre de Bultrom: Hablando con él de lo que nos había pasado y de lo que habíamos visto decidimos dibujarle los símbolos que habíamos visto en la cueva, a lo que nos dio para leer unos libros que contenían unos dibujos muy parecidos y después de analizarlos unos instantes lograron descifrar que se trataba del idioma dragonil.

Salimos por la entrada del noreste hacia el cementerio que quedaba a 10 min. dispuestos a descubrir qué diablos estaba pasando que tenia a todo el pueblo tan alborotado…

Cementerio: Cruzamos las rejas y nos adentramos para explorar la zona. Nunca me gustaron los cementerios y esta no iba a ser la excepción. En cuanto nos acercamos a un símbolo gigante dibujado en el medio del lugar salieron de sus tumbas un numeroso grupo de esqueletos, un par de zombies y un elfo al que más tarde identificamos como Nilaran.


Combate: Un Enfrentamiento muy ferviente. Estoy realmente orgulloso de como va mejorando el desempeño del grupo. Lamentablemente por mis más arduos intentos de cubrir a Windergard, cayó ante una flecha propinada por el elfo, pero se pudo poner en pie con ayuda nuestra. Khorgan peleo haciendo honor a los StoneAxe. Aldren cada día me sorprende mas lo bien que mantiene el terreno. Gharen sigue alejándose de mi vista y haciendo caso omiso a mis recomendaciones pero se las arreglos para salir con pocas heridas y su técnica es admirable. Una vez abatidos los muertos no tan muertos Winder uso otro de sus artilugios para dormir a Nilaran dándonos el tiempo suficiente para atarlo.

Una vez terminado el combate, encontramos en sus ropajes una llave y una carta de Kalarel en la cual le decía como llevar a cabo un ritual y mencionándole una especie de santo y seña para entrar a su guarida… Cuando el elfo despertó, Khorgan y yo nos disponíamos a “hacerlo hablar”, pero después de un par de gotas de sangre Aldren intervino. Después de muchas discusiones logramos “sacarle” información que solo el tiempo dirá si es verdad.

Una vez terminado el interrogatorio decidimos llevar al asesino ante la justicia, lo cual me reconforta un poco saber que va a ser ahorcado...

Llendo hacia el pueblo Nilaran susurró unas palabras que nos mantuvo preocupados todo el día “esa no es la frase verdadera”. A lo cual añadió más tarde “la verdadera frase es: "y la sombra cae en la obscuridad”.


WintherHaven: Tras llegar a la ciudad entregamos al maldito a las autoridades y nos dispusimos a disfrutar una merecida comida mientras discutimos sobre futuras acciones.

Al día siguiente decidimos a ir al fuerte de nuevo pero ahora un poco más confiados por tener la llave y una supuesta clave.


Fuerte: Nos adentramos nuevamente a la putridez de los pisos inferiores del fuerte, esquivando las trampas con otro de los trucos del mago.

Llegamos de nuevo a las rejas y después de otra pequeña discusión sobre la clave nos dispusimos a usar la llave en el candado. Como imaginamos encastro perfectamente.

Una vez atravesada la reja bajamos por las escaleras hasta, otro subsuelo que para mi sorpresa olía menos horrible que el anterior. Allí nos encontramos con unos hobgloblins mas grandes de lo común, que nos interceptaron diciendo “sombra trae sombra” a los que Ghar contesta “y la sombra cae en la obscuridad”. Luego de discutir con él un rato y al no parecer convencido se fue a buscar a lo que pareció ser una criatura de más rango.

Cuando esta llegó nos hizo un par de preguntas y al no verse muy conforme lanzo un brutal ataque hacia Khorgan, pero ese golpe iba con mucha fuerza y poca puntería, lo que dió inicio a otro combate


Enfrentamiento: Windergard inició el combate con lo que pareció ser una gigantesca lluvia de estacas destruyendo a 2 de ellos e hiriendo al resto. Gharen se quedó cerca mío usando su arco mientras que Khorgan corrió para embestir al que intentó golpearlo entrando a la lluvia de estacas con un valor tanto admirable como temible.

Aldren se quedó analizando la situación unos momentos antes de entrar en combate.

En ese momento nos dimos cuenta de algo terrible en la habitación del fondo, una maldita araña gigante que me hizo erizar la piel.

La victoria estaba en nuestras manos, hasta que como último recurso,por más que intentamos evitarlo, éstas criaturas liberaron de su prisión a la condenada araña, la cual salió con una sed de sangre alarmante embistiendo con una velocidad increíble a Gharen, el cual cayó rendido al piso. Con Aldren acudimos de inmediato a su rescate.

Ataqué con todas mis fuerzas a la araña mientras Aldren logro levantar a Ghar el cual rodó lejos de la temible bestia. Después de un par de golpes esta se movió a una velocidad increíble por el techo para atacar a Khorgan que seguía peleando con su agresor.

Entre todos logramos derribar a la araña y poner fin al combate.

Después de vendarnos, seguimos por los pasillos revisando puertas.

Otra vez nos fue imposible pasar desapercibidos ya que un hobgoblin no escuchó salió corriendo y gritando! Poco pudimos hacer para detenerlo.


Combate: Khorgan se apuró y empezó a correr adentrándose en el medio de la pelea dejándo a todos sus compañeros atrás… a veces confundo su falta de miedo hacia la muerte con deseos de morir. Lo dañaron gravemente, hasta que llegamos a ayudarlo y balanceamos el combate.

Terminamos ganando la pelea pero fue uno de los combates menos organizados que pueda recordar, me remonta a cuando recién nos conocíamos…

Seguimos investigando el lugar hasta que Ghar pisa una trampa que hace caer una reja haciendo demasiado ruido. Al levantarla Khorgan y yo entramos a lo que parecían ser unas habitaciones y como suponíamos todo el ruido que hicimos atrajo más engendros dispuestos a pelear...

Fue un combate muy duro, Gharen volvió a ceder ante el ritmo de la pelea… A veces pienso que hay algo en él que incita a las criaturas a embestirlo.

Después de otra dura pelea, terminamos venciendo y encontrando un cofre con más monedas y una espada corta mágica.

Después de asegurar el perímetro, cerramos la reja y nos dispusimos a dormir.

Al día siguiente después de desayunar, nos dirigimos hacia un pasillo obscuro el cual atravesamos sin problemas. Al final de éste nos detuvimos en una bifurcación de 2 pasillos y nos quedamos decidiendo hacia donde ir. Yendo hacia el más chico encontramos un túnel estrecho y largo que terminaba en una puerta con un cartel en ella que decía “dead end” asique volvimos y entramos en la otra puerta que daba a una habitación gigante.


Tumba de Agua: En el centro de la habitación había una de las estatuas más grandes que jamás haya visto, en la esquina había 2 dragones de piedra y en atravesando la habitación 4 gárgolas. La estatua se trataba de un caballero enorme con una espada gigante de piedra… Cuando nos acercamos a ella, ésta propinó un violento ataque con la espada que por suerte solo nos daño levemente. Después de mucho deliberar decidimos rodear la estatua e ir hacia las gárgolas, pero en cuanto Ghar, Aldren y Khorgan entraron al cubículo apareció una puerta invisible y los monstruos de piedra empezaron a despedir agua por la boca. En un intento desesperado por detener el flujo de agua,se sacaron las armaduras e intentaron tapar las bocas mientras que Winder trataba de hacer desaparecer el campo invisible. El agua subió demasiado y se formó una corriente lo suficientemente fuerte como para empezar a arrastrarlos alrededor de la habitación, haciéndolos golpearse contra las paredes en un intento por ahogarlos. Aldren y Khorgan lograron agarrarse de las gárgolas pero Ghar no pudo debido a un violento golpe que recibió en la cabeza. Ya se les estaba acabando el tiempo cuando Winder logró sacar la pared que retenía el agua. Todos cayeron al suelo excepto por Ghar que al no poder agarrarse de ningún lado fue arrastrado junto con el agua hacia el medio de una habitación hedionda que por si no fuera poca nuestra mala suerte, estaba llena de zombies y cadáveres pútridos.

Acabamos con toda su inmundicia sin muchos problemas. El olor que salía de ahí era indescriptible, como si 50 hombres estuviesen muertos y pudriéndose hace meses en una habitación cerrada…

Nos dirigimos a unas escaleras largas seguidas por una puerta gigante que tenía un reflejo azulrojo atrás.

Manantial de Sangre: Al cruzar la puerta nos encontramos con la que debió ser la habitación más grande de todo este horrible lugar, lleno de escombros y polvo. Ríos de sangre desembocaban a través de canales a un pozo en el medio de la habitación y esperándonos, se encontraban: Un sirviente de Kalarel, vámpiros y más asquerosos zombies.

Batalla: Logramos en mayor medida quedarnos unidos, manteniendo una posición defensiva realmente extraordinaria, entre medio de toda esa carnicería Gharen logró patear al sirviente hacia el medio del pozo.

Una vez acabado con todos los demonios nos dimos cuenta que en el medio del pozo había cadenas que bajaban junto con la sangre, más allá de lo que podíamos ver.

Nos dispusimos a investigar el lugar cuando el suelo empezó a temblar y empezamos a sentir una terrible maldad acercándose. Tratamos de detener el flujo de sangre pero fue inútil, asique después de agotar todas las ideas y tomar mucho coraje nos arrojamos hacia el pozo por las cadenas sin saber que era lo que nos esperaba...

Sala de la Resurrección: Fuimos descendiendo de a uno, lamentablemente Aldren no calculó muy bien la bajada y cayó de una gran altura al manantial de sangre ,” estoy empezando a creer que los paladines no están hechos para las alturas”. Aterrizamos en una fuente de sangre caliente desorientados y preparados para cualquier cosa. Mientras nos tratábamos de estabilizar notamos en la habitación el epicentro de la maldad que percibíamos, era Orcus tratando de atravesar una especie de portal entre los 2 mundos, solo visible como tentáculos negros estirándose para alcanzar la libertad… A un costado se encontraba el maldito de Kalarel llevando a cabo el ritual, y custodiandolo estaban el sirviente que afortunadamente sobrevivió a la larga caída, más esqueletos guerreros y algunos sacerdotes…

Combate Final: Aunque nos llevaban ventaja de terreno y nos estaba esperando, logramos mantenernos unidos la mayor parte del combate, era evidente que Kalarel debía morir, teníamos que impedir por cualquier medio que Orcus reviva o nuestros esfuerzos no hubieran servido para nada… Peleamos sin detenernos, sangre sobre sangre, ruidos de metal, huesos rotos y gritos llenaban el aire de la habitación. Mi mente estaba enfocada en Kalarel, debíamos destruirlo y acabar con todo. Herido y asustado, el maldito se escondió tras los tentáculos de su amo, riéndose como quien canta victoria… Pero la batalla todavía no termina, mi espada no está satisfecha…

Sólo y con sus secuaces abatidos nos enfilamos hacia Kalarel, pero no podíamos obviar a Orcus protegiéndolo. Tras varios intentos de dañarlo a distancia el contraataca golpeando de gravedad a Winder, Aldren y Ghar, quedando en pie solamente Khorgan y yo… Con la sangre hirviendo y como último recurso, sin siquiera hablar, entendimos lo que teníamos que hacer y al grito de “MUERE MALDITO” embestimos atravesando los tentáculos hasta llegar a Kalarel (Nunca olvidaré la expresión de miedo en su rosto), logrando atacarlo despojándolo de su sangre y de sus poderes.

Mientras Kalarel despedía su último aliento se podía escuchar a Orcus maldiciendo al mismo tiempo que volvía al agujero de donde vino. Luego silencio...

Luego ante nosotros se presentó Sir Kighan para agradecernos antes de irse de éste mundo, feliz de haber confiado ésta tarea a nosotros...

Una vez que el honorable caballero partió, nos apuramos para ayudar a nuestros valientes compañeros mientras nos dábamos cuenta que podíamos tomar después de mucho tiempo,aunque sea en el medio de una habitación llena de sangre y cadáveres , un merecido y deseado descanso..

martes, 31 de marzo de 2009

Shadowfell

El día tiene un aroma especial hoy. Es como si el viento trajera malas noticias del noreste.

Shadowfell es un viejo fuerte construido, sobre Nerat, para proteger un pasaje a un santuario oscuro a Orcus, el señor demonio de los muertos vivos. El fuerte cayó en manos de la oscuridad hace 80 años cuando su comandante, Sir Kighan, fue corrompido y comenzó a asesinar a todos los que vivían junto a él. Primero su esposa, luego sus hijos, sus amigos, allegados y luego los soldados. Para vencerlo, tuvieron que expulsarlo al pasaje que estaban cuidando. Finalmente, el desolado fuerte se convirtió en ruinas.

Hace algunas semanas, goblins han sido vistos en las ruinas de Shadowfell. No es común ver goblins merodear por una zona sin molestar a los lugareños o viajeros, por lo que sospechamos lo peor. Creemos que los goblins, comandados por Caralel, tienen la misión de abrir el pasaje, dejar que Orcus emerja de la profundidad. Douven cree que el espejo que tenía Algrid es necesario para abrir el portal.

Amanecimos en la posada de Rafton, en Winterhaven. Mañana partiremos, siguiendo los consejos que Douven le dio a Aldren.
“Una puerta se abre, y hay oscuridad del otro lado” escuché como un granjero comentaba a Aldren su sueño. Lo que no logro descifrar es por qué todos parecen nerviosos. ¿Habrán tenido el mismo sueño?

Antes de partir decidimos invertir el dinero que ganamos en nuestras ultimas aventuras para comprar unas espadas mágicas, para mi y para Saeros. Esperamos enfrentarnos a criaturas intangibles que solo pueden ser dañadas con magia.

Partimos. Debemos seguir el camino hasta que hay un desvío poco transitado. A medida que avanzamos por este nuevo camino, el mundo parece morirse lentamente. El aroma de la mañana es más intenso y hasta las hojas secas permanecen en silencio, de luto.
Un claro se abre ante nosotros y dentro las ruinas de lo que alguna vez fue un noble fuerte. Todo parece destruido, salvo unas escaleras descendientes que se asoman entre las piedras. Claramente alguien estuvo por aquí.
Descendemos hasta llegar a una cámara que da a otros pasillos. Hay un goblin medio dormido al que atacamos desde la distancia. El grito de dolor alerta a sus compañeros que vienen de inmediato. Aldren corre sin darme tiempo de advertirle de la trampa a la que estaba cayendo. El suelo se abre y debajo una multitud de ratas esperan, hambrientas, al paladín. Khorgan trata de rescatarlo mientras el resto nos encargamos de los goblins. De repente toda la habitación es iluminada por un fuego dorado que daña fuertemente a los goblins, otra de las artes de Windergard.

Comenzamos a recorrer la construcción. Entre habitaciones y bodegas, dimos con una puerta que, sin dudas, conduce a lo que estamos buscando. El olor a putrefacción ya es insoportable. Decidimos asegurar nuestra misión recorriendo toda la construcción antes de bajar por las escaleras que hay atravesando la puerta.
Unos goblins conversan del otro lado de una de las puertas de lo que resultó ser una sala de torturas, utilizada contra un pobre goblin artista que no quizo unirse a la guerra, que siente como propia la misión encomendada. Su nombre, como supimos luego, es Splug.
Khorgan es un buen guerrero, pero a veces quisiera que fuera un poco mas sensato. Mientras pensábamos cómo íbamos a entrar, el enano decidió abrir la puerta de golpe, sorprendiendo a los goblins y a mis compañeros. La habitación era gigante, había cuatro goblins y un hobgoblin verdugo. Fue una pelea dura, pero finalmente vencimos. El verdugo llevaba una armadura de cuero mágica que desde entonces me fue muy útil.
Splug nos cuenta de “El Gordo”, quien comanda a todos los goblins. “Siempre está en su habitación junto a una escolta. Luego, hay unos 15 goblins en total”. Aparentemente, los goblins están buscando un tesoro allí. “Conozco un pasadizo desde la excavación, que lleva directo a los aposentos de El Gordo. Puedo llevarlos.” “Es mi forma de agradecerles por salvarme la vida. Y con esto la deuda estará saldada”.
El pequeño artista nos lleva hasta la cámara donde los goblins trabajaban en la excavación. Luego de unos minutos de combate, el lugar está en silencio. Si bien estamos agotados, no podemos detenernos. El momento para atacar a El Gordo es ahora.
Una pared resulta ser una puerta luego de que Splug mueve la piedra correcta. Del otro lado del pasillo, la habitación de El Gordo. Podemos oír su voz, detrás de un grueso cortinado. Debemos ser cuidadosos, pienso. Me asomo sigilosamente y solo logro distinguir las sombras de El Gordo y quien seguramente sea su guardia personal. Tomo aire para salir de ahí a emboscarlos y Khorgan se comporta como Khorgan y estropea todo. Segundos más tarde, El Gordo huyó y decenas de goblins se acercan a atacarnos.
No me importan los goblins y menos después de ver lo que puede hacer Windergard cuando cometen el error de agruparse. Mi objetivo es El Gordo e iré a buscarlo como sea. Las cosas no salieron tan bien como esperaba y finalmente fui acorralado por varios goblins. Fue gracias a Saeros que logré ponerme en pie.
Me hubiera gustado hablar antes de que Windergard terminara con él. Estoy seguro de que El Gordo guardaba información valiosa para nuestra misión.

El Gordo tenía un cofre lleno de monedas. Tal vez cuando volvamos podamos comprar armas mágicas para el resto del equipo. “¿Qué hay en detrás de esa puerta?” “No lo sé, yo nunca bajo. Tengo mucho miedo y nunca bajo” respondió Splug.

Lo último que pensé esa noche fue en que por la mañana descenderíamos a través de la putrefacción. Pensé en Orcus, en los muertos vivos. Muertos vivos... ¿Acaso descenderíamos hacia la misma muerte y volveríamos más tarde?

Del otro lado de la puerta parece seguir la misma construcción, solo que plagada de ese hedor repugnante y ese silencio que solo los muertos pueden lograr. Atravesando una cámara, casi a ciegas, somos atacados por lo que parecen ser muertos de pié. Cuerpos de carne y hueso, imitaciones de hombres que solo tienen violencia en su interior.
Luego de esta habitación, nos encontramos con una llena de sarcófagos. Aldren insiste con que quiere acercarse a leer las inscripciones. Lo que Khorgan tiene de impaciente, Aldren lo tiene de curioso y obstinado.
Decidimos dejar los sarcófagos para mas tarde y seguir por otro de los caminos. Caminamos y un extraño símbolo en el suelo devela una trampa mágica. No todos pudimos saltarla. Y como si quisiera enseñarnos que somos un grupo, que si alguien cae, caemos todos, un grito aterrador se apodera de nuestros sentidos y comenzamos a huir, acorralados por el pánico. No veo los pasillos, ni las bifurcaciones, solo quiero irme de aquí. Y como si no fuera poca enseñanza la anterior, ahora nos dice que de nada sirve dejar las cosas para después, ya que nos encontramos junto a los sarcófagos nuevamente. Y junto a los esqueletos, despiertos, que descansaban en ellos.
Nuevamente Windergard reduce a la mayoría, dejando a los que realmente darían pelea. Aldren, en el suelo, trata de defenderse, pero está rodeado. Logramos bajarlos, no sin un poco de suerte. ¿Cuál es el punto débil de algo que no tiene cuerpo? Me pregunto si serán los antiguos soldados de Sir Kighan, corrompidos. Un rato más tarde, oigo un ruido desde el pasillo... Son más esqueletos que tratan de impedir nuestra misión.
Pasando los sarcófagos hay un resplandor, proveniente de una gran habitación. Dos altares en ella, que tiene cúpula iluminada mágicamente, con un dibujo de un dragón plateado. “Behemut” dice Aldren, y nos cuenta que ese dragón es la montura de Dol-arrah. Los altares tienen tallados muchos soldados rezando. Por un momento, siento algo de paz en este lugar.
Abrimos la única puerta que vemos y entramos en una bóveda. En lo alto, una tumba, con una escultura de un guerrero con una espada. La tumba se abre y un esqueleto se levanta, imponente. Es diferente a los otros que vimos. Esos parecían cuerpos animados, muertos en pie. Este daba la sensación de que era alguien que nunca había muerto y que su cuerpo se había desgastado por el paso del tiempo. Claro que no todos lo sentimos así y Aldren entra en frenezí. Y ni el hecho de que este esqueleto nos hable parece hacer cambiar su opinión.
Una larga discusión se desata entre el esqueleto y Aldren. El esqueleto habla con cierto honor y orgullo, levantando su espada, y Aldren no hace mas que sentirse insultado y devolver los insultos. Sir Kighan, o lo que ha quedado de él, exige una disculpa a Aldren quien decide atacarlo. Tratamos de detenerlo, tratamos de hacer entrar en razon al viejo paladin, pero de nada sirve, y Aldren cae bajo el filo de la espada.
Khorgan comienza a hablar, a explicar quienes somos, por qué estamos allí. Logra hacer entrar en razón a Sir Kighar, quien entiende que estamos aquí para cerrar el portal o asegurarnos que nunca se abrá, que nuestro objetivo es proteger Winterhaven y los alrededores, cumplir con la misma promesa que él haría hace casi un siglo. Y en ese momento nos cuenta de cómo fue corrompido, cómo asesinó a cada uno de sus seres amados, de sus amigos, de sus subordinados. Pero también nos cuenta lo que nadie conoce, que logró vencer a esa fuerza y decidió encerrarse y no morir para asegurarse que el portal estará siempre cerrado. Sir Kighar nos encuentra dignos de su confianza y nos da su espada, Aekis, que fue entregada por el mismísimo Rey Elidir, para que terminemos con la misión que el había comenzado, para que cumplamos su promesa. “Los huesos de Behemut los ayudarán, si lo necesitan”. Los huesos de Behemut son cinto estatuas del dragón, hechas de hueso, que encontramos escondidas en uno de los altares.

Aún no entendí bien qué sucedió con Aldren, por qué reaccionó así. Tampoco por qué acepto la espada luego. De todas formas, me tranquiliza un poco que haya entrado en razón, así haya sido por las malas.

Volvemos a donde estaba la trampa, pasamos y vemos que las trampas continúan. Es entonces cuando Windergard realiza un ritual que nos asegurara que nadie caiga en una nuevamente: un disco que flota a pocas pulgadas del suelo, que puede llevarnos de a uno. Al final, llegamos a una escalera que desciende.
“Amigos!!” un Splug aterrorizado nos llama desde lejos. Algo terrible debe haber sucedido para que decida bajar. Algo terrible debe haber sucedido para que que haya tanto terror en su voz. ¿Y si es una trampa? Seguro que es una trampa. Ya el miedo nos hizo correr, no caeremos de nuevo en eso. Aldren quiere ir a ayudarlo, le explicamos que es muy peligroso, que puede ser una trampa. Que no es nuestro amigo y que no podemos velar por su seguridad, que tenemos una misión y no podemos ponerla en riesgo. Parece entrar en razón, lo que me tranquiliza un poco, porque sino hubiera tenido que acompañarlo.
Bajamos por la escalera y nos encontramos con una reja, protegida mágicamente, que cierra el paso. No sabemos qué hacer. De repente, quedo paralizado: el grito de pánico nuevamente. Splug debe haber caído en la trampa que caímos horas antes. Decidimos ir a ver qué pasa y lo encontramos en la escalera, temblando.
Luego de unos minutos, se recompone y nos cuenta que Winderhaven está cerrada, que algo sucedió, que está en problemas, que tenía que avisarnos. Splug se va y nosotros nos quedamos sin saber qué hacer. Horas más tarde, decidimos regresar para ver qué sucedió.
Ya en el camino, nos encontramos con una escena terrible. Splug yace muerto, acatado hace pocas horas por quienes parecen ser unos goblins y un humano. ¿Será Cararel? No logramos rastrear al atacante, no sabemos si siguió rumbo a las ruinas o no.
Y en Winterhaven comprobamos lo que nos anticipó Splug: la ciudad está cerrada. Pero abre sus puertas a cinco aventureros que vienen con noticias desde el noreste.

miércoles, 18 de febrero de 2009

La Encomienda de los Paladines

Diario de Aldren, Paladín de Dol Arrah


Zor 12 de Nymm. Puerto de Sharn; Río Daga.


Ya ha pasado una semana desde aquella incursión en los ductos hacia las antiguas construcciones de la casa Cannith. El calor por estos días es intenso, y hace de mis caminatas hacia la iglesia de Dol Arrah un viaje agotador. Afortunadamente, para llegar hasta allí debo subir a las partes mas altas de Sharn, donde corre una brisa aliviadora.

Al mediodía me recibió la señora Lidia con la calidez que acostumbra. Se encontraban reunidos ya en la mesa Windergard, Saeros, Gharen y Khorgan. Debo confesar que mi alejamiento de las comunas de la iglesia no me ha resultado sencillo, pero hay algo en estas personas que, a pesar de nuestras diferencias, me hace sentir seguridad en mi camino. Esta tarde lo pude confirmar con el enorme gesto que han tenido conmigo cuando mas lo necesitaba.

Mientras almorzábamos en el Yunque Roto, entró a la posada una persona cuya presencia no esperaba y me dejó paralizado. Se trataba de Argol, Paladín de Onatar y miembro de la Primera Orden, un elfo de gran porte y altura cuyo reconocimiento en el panteón es enorme. Se dirigió primero a mí y, luego de una cordial reunión con mis comensales, me llevó con él a la iglesia.

Cuando llegué entramos sin preámbulo al cuarto de cónclaves. Se encontraban allí reunidos Nalaus, también Paladín de la iglesia de Dol Arrah, y Marla, esposa de Douven Staul, mi tutor, a la que tuve el privilegio de conocer.

Los ánimos en ese cuarto no podían mas que anunciar una mala noticia. Así fue que me revelaron que el gran Douven Staul había partido en una búsqueda relacionada con la tumba de un dragón y, desde que fue por ese motivo a la ciudad de Winterhaven, hace más de una semana, no han vuelto a saber de él. La noticia me heló el alma y me mareé. Acepté de inmediato la petición de ayuda que me hicieron, siendo yo la persona mas cercana a Douven. Debía entonces ir a Winterhaven, por el Camino del Rey, y averiguar todo lo que sea posible sobre el paradero de mi maestro.

Me sentí a mi regreso muy aliviado al contar con la ayuda de mis cuatro compañeros, que me dieron su total e incondicional apoyo.


Partimos de Sharn a media tarde y nos dirigimos hacia la salida del norte. Nos encontrábamos todos inquietos sobre los posibles peligros que podría representar esta búsqueda, pero no dudé un instante. Dol Arrah estaba con nosotros esta tarde.

Luego de la larga y agotadora caminata, y ya caída la noche, llegamos al puerto. Debíamos pasar la noche y descansar, así que decidimos entrar en la única posada que avistamos en ese lugar, de nombre “La Daga Ensangrentada”.

El clima adentro del salón era festivo pero muy desordenado. Había muchas bebidas y depravación en un lugar repleto de personas que nos recordaban con sus miradas que no correspondíamos. No fuimos bienvenidos, y encontramos problemas con un grupo que nos hostigó y nos incitó a pelear. Yo intenté por todos los medios de evitar la violencia y, afortunadamente, mis compañeros lograron escucharme para salir en calma hacia la calle. A ellos les costó tolerar la situación, en especial a Khorgan, quien vio en mi acción un gesto de debilidad, pero nuestra búsqueda era infinitamente superior.

A la salida, nos encontramos con un joven, de nombre Ben, que nos ofreció hospedaje en su humilde morada. Ben convive con su abuelo Aaron, un anciano muy amable y confiable que nos abrió sus puertas y nos ofreció comida.

Ahora, bajo el techo de Ben y Aaron, imploro a Dol Arrah por la vida de mi maestro. La angustia no me deja descansar, pero tengo fe en que todo saldrá bien y daremos con Douven. Doy gracias a estas grandiosas personas que me acompañan por todo lo que están haciendo.


Far 13 de Nymm. Winterhaven.


Partimos hacia el muelle de Sharn junto a Ben muy temprano, recien amanecido el día. El muelle estaba repleto de comerciantes, trabajadores, marineros, viajeros y demás gente. De no ser por la razón de nuestro paso por aquel lugar, el río daga me hubiera regalado una hermosa vista.

Tras bajar por una plataforma hacia la plaza principal del muelle, pedimos cruzar del otro lado del río al dueño de un barco de transporte, mediante una paga. Llegamos a la otra orilla en aproximadamente una hora y continuamos el viaje avanzando por el “Camino del Rey”. Este camino de tierra bordeaba el río daga hacia el norte y nos conducía con la ayuda de carteles hacia Winterhaven, evitando las formaciones boscosas.

El lugar era muy natural y contrastaba profundamente con la gran ciudad y sus inmensas construcciones de piedra. Mi hogar ahora es muy diferente al de mi madre, pero mi verdadero resguardo ciertamente lo encontré en Dol Arrah.

Mientras continuábamos camino a Winterhaven, una emboscada irrumpió nuestros pasos. Se trataba de unas criaturas humanoides con rasgos reptilianos que no pudimos reconocer. Sus armas de combate, sus investiduras y armaduras me hacen ahora pensar que se trataba de criaturas con algún tipo de inteligencia, pero la voracidad con la que nos atacaron esta tarde nos obligó a defendernos a punta de espada. Rodeados y cansados, logramos hacerles frente y, con Dol Arrah de nuestro lado, salir del combate sin mas que algunas heridas que pudimos tratar.

Todos lucharon con gran valentía, pero aún no deja de sorprenderme la facilidad de Windergard para manipular la magia arcana. Misterioso regalo de Aureon que merece todo mi respeto y su portador ha de llevar con sabiduría. Espero que así sea.


A media tarde llegamos a las murallas que protegían la ciudad de destino, Winterhaven. La ciudad tiene una fuerte defensa muy activa, con un gran portón de acceso y guardias armados custodiando la entrada. Una vez dentro de las murallas, vimos que la ciudad contiene muy pocas casas, bajas pero solemnes, con unos jardines frontales que anteceden cada entrada. La población aquí parece ser mayormente de campesinos y agricultores, lo que pudimos advertir al entrar a la posada del lugar.

Me llené de esperanzas cuando la posadera, de nombre Salvana Raftan, me comentó que Douven Staul se había hospedado en esta misma posada unos días atrás, durante poco menos de una semana. Nos habló también de un viejo granjero llamado Eilian que tuvo asuntos con Douven. Decidimos esperar al granjero, que según Salvana, viene todas las noches a la posada. En tanto, pedimos allí la misma habitación en la que había dormido mi maestro, por el que rezo constantemente.

Conocimos al viejo Eilian, entonces, esa misma noche. Se presentó como un historiador del lugar, que gusta de la lectura y el aprendizaje. Ciertamente es una persona muy amable y accesible. Con mis colegas lo cuestionamos sobre Douven y sus asuntos con él, también sobre la tumba del dragón que me mencionó Nalaus, y le comentamos sobre la desaparición de Douven, algo de lo que no estaba enterado y lo preocupó pues, nos dijo, había entablado con él una relación amistosa. Nos habló luego sobre un antiguo lugar de entierro al sureste de la ciudad, por el camino abandonado, al que relacionó con la búsqueda de Douven y nos recomendó hablar con Voltrun, conocido como el erudito del pueblo, que vive en una torre.

La conversación continuó y mas tarde entró a la posada una persona de edad no muy avanzada, flaco y vestido con una larga túnica. Eilian lo reconoció inmediatamente como Voltrum y nos lo presentó. Lo invité luego a tomar asiento y le conté sobre la situación, pero parecía desconocer y no pudo responder a nuestras inquietudes. El parece ser una persona sumamente reservada. De todos modos, hemos conseguido información muy valiosa aquí en Winterhaven. Tengo mucha fe en mi maestro y, ahora, en el día de mañana.


Sar 14 de Nymm. Winterhaven.


Este día fue realmente intenso y agotador, cargado de emociones. A la mañana, como habíamos acordado, partimos Windergard, Saeros, Gharen, Khorgan y yo, hacia el antiguo lugar de entierro que nos comentó Eilian, yendo por el camino abandonado. Este camino se veía muy descuidado; la vegetación estaba ya volviendo a ganar terreno sobre el sendero de tierra, casi desdibujado y que no presentaba huellas de civilización.

En el recorrido, a media mañana, encontramos graves problemas con un grupo de Kobolts que nos embistieron. Nuevamente tuvimos que desenvainar nuestras armas, pero sufrimos enormemente y casi no logramos sobrevivir. Me desesperé al ver como Gharen caía inconciente ante la extraña magia que manipulaba uno de ellos, pero Khorgan, aunque mal herido, con su enorme vigor y determinación logró quedar en pié para ganar terreno en la batalla y, entre todos, logramos derrotarlos y salir con vida.

Este lugar se encuentra rodeado de misteriosos peligros. No son de extrañar las enormes defensas que protegen Winterhaven.


Justo al mediodía llegamos a nuestro destino. Se encontraba ante nosotros un descampado con una enorme excavación. En su centro, se veían los huesos de una criatura que en vida debió ser enorme y majestuosa. Era, si, la tumba de un dragón. A los costados de los restos se encontraban en el lugar varios hombres con herramientas de excavación. Grandes reptiles atados parecían custodiarlos. Había también un Gnomo junto a ellos y un Halfling que se encontraba mas alejado del resto.

La conversación que siguió fue de gran tensión. El Gnomo, que parecía liderar la empresa, se presentó como Agrid. Preguntamos a distancia primero sobre Douven, a lo que Agrid respondió de forma evasiva y poco coherente. Estábamos todos sumamente alerta, con el mango del arma rozando la punta de los dedos. De ambos lados nos observábamos cada gesto, escuchábamos con atención cada palabra, con una desconfianza filosa. A medida que las preguntas se acumulaban sin respuestas, la tensión iba alcanzando su punto mas alto, y en el mas absoluto y frío de los silencios, Agrid lanzó un desesperado grito de batalla.

La pelea fue dura. Intenté mantener la posición en una actitud mayormente defensiva mientras Khorgan luchaba con gran ferocidad, pero nuestros enemigos nos superaban en número y atacaban de forma despiadada. Los enormes reptiles se habían lanzado salvajemente contra nosotros. En el medio y a nuestro lado, se encontraba Saeros, quien comandó nuestros movimientos de forma extraordinariamente astuta. Por otro lado, Gharen logró llegar ágilmente hasta donde se encontraba el Halfling que nos atacaba a distancia para combatir contra él cuerpo a cuerpo y Windergard pudo hacerle frente, con sus artes arcanas, al propio Agrid, que se había escabullido por detrás nuestro, hasta que fue derrotado.

Al finalizar la violenta convulsión de la pelea, maltrecho y agotado como me encontraba, me llené de una indescriptible paz y gratitud al ver el rostro con vida del propio Douven Staul. Saeros lo había ido a socorrer luego de avistar su cuerpo cubierto y atado. Mi maestro se encontraba aún conmocionado y sorprendido, entonces lo ayudé a recomponerse sobre mis manos sanadoras. Nos contó allí las causas de su desaparición. Aunque su relato fue perturbador, no pude contener la emoción que sentí al escuchar su voz.

Nombró primero a Carel, un sujeto que, interesado en un espejo con propiedades mágicas que desconozco, encomendó a Agrid su búsueda. Windergard ya había encontrado el misterioso objeto en el cuerpo, ya sin vida, del líder Gnomo. Nos encomendó luego, para mi asombro, viajar a Shadowfell, las ruinas de un fuerte que se encuentran al noroeste de Winterhaven y que cobijan una gran amenaza de fuerzas oscuras, algo tan alarmante como peligroso.

Ahora estamos de regreso en la ciudad amurallada. El Halfling, que nos atacó hace unas horas y continuaba con vida, ya fue entregado por nosotros a las autoridades pertinentes de esta ciudad. Haber aceptado la encomienda de Douven me llena de orgullo. No lo dudé, por él y por mi iglesia. Tengo a mi lado a un grupo de valientes y fieles compañeros. Por las más puras almas de Breland, no podemos permitir la cercanía a presencias corrompidas. No aquí.


Dol Arrah, tu divina contención cuidó de tus vasallos en todo momento. Nos diste fuerza y esperanza una vez mas. Rezo por ti y te agradezco, Dol Arrah, soberana del sol y del sacrificio, patrona de los paladines. Tu aura radiante ilumina nuestros pasos.


Aldren de Dol Arrah.

lunes, 16 de febrero de 2009

El símbolo de la casa de la creación

El señor de las espadas….. si asi es como se llama esa secta que poco conocemos aún pero que tanto temor despierta en Sharn….

Antes que nos dieramos cuenta nuestros caminos se volverían a cruzar por haber aceptado esa misión que nos encomendó esa mujer por el prestigio de su casa…. Por dios que poco me importaba todo eso, aunque en mi interior se comenzaba a despertar un grado de adrenalina…. La sed de mi hacha por la sangre enemiga.

Bajamos por la torre que nos indicó la mujer hasta llegar a un mercado negro, goblins, orcos y humanos eran la moneda corriente del lugar.

Hablamos con un goblin que vendía baratijas parece que era el que movía los hilos del lugar, por unas monedas de oro nos guió a la puerta que nos indicó la humana además claro de pagar por su silencio por haber pasado por ahí.

La puerta era realmente una alcantarilla en la cual entramos, las goteras era lo único que oíamos delante nuestro oscuridad…. Mucha oscuridad.

Nos topamos en el camino con dispositivos que al activarse tiraban chorros de agua a bastante presión, estos dispositivos estaban a los largo de un trecho de 15 metros a través de un pasaje lleno de agua. Eran automáticos, no conocíamos bien su sincronización. A los poco minutos de llegar a ese pasaje unos goblins (del lugar aparentemente) salieron desde el agua y atacaron a Garen, quedo muy mal parado ya que era el primero, estaba recibiendo todos los golpes…. Claramente quería hacer mi trabajo. Me puse frenético, la furia tensó todos mis músculos al ver el último azote a Garen y este cayendo al agua sin conocimiento. Empuje a todos mis compañeros para llegar a él…. Causé un caos en nuestra formación, pero no me importó. Lo único que veía era a los goblins… y el futuro que le deparaba por cruzarse en el camino de un Stoneaxe. Un violento combate nos deparó terminamos muchos heridos, pero continuamos.

Luego de ese pasaje nos topamos con una puerta que tenía un sello extrañamente al acercar el libro de la casa de la creación a
esa puerta los filamentos y bordeados del libro se iluminaron y la puerta
se abrió para nuestra sorpresa....
Un pequeño pasillo nos esperaba delante nuestro con un agujero a unos pocos
metros y hacia arriba se repetía una apertura similar, estaba muy oscuro
mis ojos tardaron un poco en acostumbrarse a ese lugar aunque realmente no
llegaba a divisar cuán profundo era ese pozo.
Tardamos un poco en decidir que haríamos primero con la ayuda del mago
tiramos una piedra con luz que luego de un tiempo de caer la perdimos de
vista.
Garen decidió bajar e inspeccionar el agujero. Unas criaturas voladoras
aparecieron desde lo mas profundo del pozo y atacaron a nuestro compañero,
lo ayudamos a subir con Saeros pero ya fue tarde.... de los mordizcos y
zarpazos se nuevamente desvaneció no tuvo mucha suerte ese día.
La furia se apoderó de mi, ataqué fuertemente a uno de
estos murcielagos en una de sus alas y terminó cayendo al pozo sin vida. El
pasillo era muy angosto y solo entrabamos uno por vez por lo que estaba
solo enfrente de la criatura los demás nada podían hacer por el poco
espacio, estaba muy herido por los malditos goblins anteriores, me confié
tengo que decir y terminé recibiendo mas golpes de los que debería de esas
sucias criaturas. Para este combate no me quedaban muchas resistencias por
lo que dejé al paladín que tomase la delantera.
Luego de un tiempo liquidaron al bicho volador y Aldren se encargo de
Garen.
Baje por el pozo cuidadosamente, esta vez nadie ni nada atacó, todos me
siguieron al rato. El camino adelante era intrincado y oscuro.
Un tiempo despues estabamos todos abajo, y seguimos avanzando.
En la oscuridad de la torre muy abajo ante nuestros ojos pudimos ver unas
ruinas de un templo, mucha oscuridad, mucho silencio, hace mucho tiempo que
no pasaba alguna persona por ahi, eso si que era claro....
El mago le llamó la tensión el agua que había dentro de una fuente que se
encontraba en el lugar, dijo que tenía algo peculiar ese líquido, vació su odre y lo llenó con esa sustancia.... cosas de magos.

Salimos del templo, el lugar era muy grande muchas estructuras destruidas
por el paso del tiempo o quien sabe qué.
Nos llamó la tensión una de ellas que estaba totalmente intacta, la única en todo el gigantesco recinto.
Tenía dos enormes puertas de adamantina. Intentamos muchas cosas no las podíamos
abrir con nada.... Garen trepo el pequeño edificio y divisó un agujero en
el techo, pronto todos estabamos en el techo.
Fui el primero en bajar luego me siguió Aldren, unas rocas comenzaron a
moverse delante nuestro, debajo de ellas salieron dos enormes perros
cubiertos de adamantina, pienso que deberían ser los guardianes del lugar. Fue un
combate bastante controlado, no tuvimos mayores problemas en liquidarlos.
Ambos perros llevaban dos pequeños objetos con unos símbolos, uno
rectangular y el otro pentagonal. Dentro del recinto encontramos otro mas
triangular
Había tres pequeñas bóvedas en la pared casualmente cada una con un
símbolo, pentagonal, triangular, rectangular.
Hice lo lógico, agarré los símbolos y los coloqué en sus respectivas bóvedas…. Una descarga eléctrica envolvió el recinto dañandonos hasta que los sacamos.

El mago con sus trucos probó varias combinaciones hasta que encontró la correcta y se abrió la caja fuerte dentro estaba la estrella que estabamos buscando, y salimos cuando de pronto….

Una figura esbelta humanoide apareció desde las sombras, al descubrirse bajo nuestro rango de luz vimos que era un warforge el enviado del señor de las espadas.

Con todo el poder de mis ancestros, el legendario clan de los Stoneaxe ahora reflejado en Khorgan, la furia nuevamente se apoderó de mí…. Mi hacha se incendió con un color carmesí y descargué un golpe brutal sobre su cintura que destrozó su cuerpo y cayó de un golpe sin vida.

Un tiempo mas tarde llegamos a la superficie sin mas peligros. Le entregamos la estrella a la mujer y la casa de la creación quedó eternamente agradecida con todos nosotros.