miércoles, 18 de febrero de 2009

La Encomienda de los Paladines

Diario de Aldren, Paladín de Dol Arrah


Zor 12 de Nymm. Puerto de Sharn; Río Daga.


Ya ha pasado una semana desde aquella incursión en los ductos hacia las antiguas construcciones de la casa Cannith. El calor por estos días es intenso, y hace de mis caminatas hacia la iglesia de Dol Arrah un viaje agotador. Afortunadamente, para llegar hasta allí debo subir a las partes mas altas de Sharn, donde corre una brisa aliviadora.

Al mediodía me recibió la señora Lidia con la calidez que acostumbra. Se encontraban reunidos ya en la mesa Windergard, Saeros, Gharen y Khorgan. Debo confesar que mi alejamiento de las comunas de la iglesia no me ha resultado sencillo, pero hay algo en estas personas que, a pesar de nuestras diferencias, me hace sentir seguridad en mi camino. Esta tarde lo pude confirmar con el enorme gesto que han tenido conmigo cuando mas lo necesitaba.

Mientras almorzábamos en el Yunque Roto, entró a la posada una persona cuya presencia no esperaba y me dejó paralizado. Se trataba de Argol, Paladín de Onatar y miembro de la Primera Orden, un elfo de gran porte y altura cuyo reconocimiento en el panteón es enorme. Se dirigió primero a mí y, luego de una cordial reunión con mis comensales, me llevó con él a la iglesia.

Cuando llegué entramos sin preámbulo al cuarto de cónclaves. Se encontraban allí reunidos Nalaus, también Paladín de la iglesia de Dol Arrah, y Marla, esposa de Douven Staul, mi tutor, a la que tuve el privilegio de conocer.

Los ánimos en ese cuarto no podían mas que anunciar una mala noticia. Así fue que me revelaron que el gran Douven Staul había partido en una búsqueda relacionada con la tumba de un dragón y, desde que fue por ese motivo a la ciudad de Winterhaven, hace más de una semana, no han vuelto a saber de él. La noticia me heló el alma y me mareé. Acepté de inmediato la petición de ayuda que me hicieron, siendo yo la persona mas cercana a Douven. Debía entonces ir a Winterhaven, por el Camino del Rey, y averiguar todo lo que sea posible sobre el paradero de mi maestro.

Me sentí a mi regreso muy aliviado al contar con la ayuda de mis cuatro compañeros, que me dieron su total e incondicional apoyo.


Partimos de Sharn a media tarde y nos dirigimos hacia la salida del norte. Nos encontrábamos todos inquietos sobre los posibles peligros que podría representar esta búsqueda, pero no dudé un instante. Dol Arrah estaba con nosotros esta tarde.

Luego de la larga y agotadora caminata, y ya caída la noche, llegamos al puerto. Debíamos pasar la noche y descansar, así que decidimos entrar en la única posada que avistamos en ese lugar, de nombre “La Daga Ensangrentada”.

El clima adentro del salón era festivo pero muy desordenado. Había muchas bebidas y depravación en un lugar repleto de personas que nos recordaban con sus miradas que no correspondíamos. No fuimos bienvenidos, y encontramos problemas con un grupo que nos hostigó y nos incitó a pelear. Yo intenté por todos los medios de evitar la violencia y, afortunadamente, mis compañeros lograron escucharme para salir en calma hacia la calle. A ellos les costó tolerar la situación, en especial a Khorgan, quien vio en mi acción un gesto de debilidad, pero nuestra búsqueda era infinitamente superior.

A la salida, nos encontramos con un joven, de nombre Ben, que nos ofreció hospedaje en su humilde morada. Ben convive con su abuelo Aaron, un anciano muy amable y confiable que nos abrió sus puertas y nos ofreció comida.

Ahora, bajo el techo de Ben y Aaron, imploro a Dol Arrah por la vida de mi maestro. La angustia no me deja descansar, pero tengo fe en que todo saldrá bien y daremos con Douven. Doy gracias a estas grandiosas personas que me acompañan por todo lo que están haciendo.


Far 13 de Nymm. Winterhaven.


Partimos hacia el muelle de Sharn junto a Ben muy temprano, recien amanecido el día. El muelle estaba repleto de comerciantes, trabajadores, marineros, viajeros y demás gente. De no ser por la razón de nuestro paso por aquel lugar, el río daga me hubiera regalado una hermosa vista.

Tras bajar por una plataforma hacia la plaza principal del muelle, pedimos cruzar del otro lado del río al dueño de un barco de transporte, mediante una paga. Llegamos a la otra orilla en aproximadamente una hora y continuamos el viaje avanzando por el “Camino del Rey”. Este camino de tierra bordeaba el río daga hacia el norte y nos conducía con la ayuda de carteles hacia Winterhaven, evitando las formaciones boscosas.

El lugar era muy natural y contrastaba profundamente con la gran ciudad y sus inmensas construcciones de piedra. Mi hogar ahora es muy diferente al de mi madre, pero mi verdadero resguardo ciertamente lo encontré en Dol Arrah.

Mientras continuábamos camino a Winterhaven, una emboscada irrumpió nuestros pasos. Se trataba de unas criaturas humanoides con rasgos reptilianos que no pudimos reconocer. Sus armas de combate, sus investiduras y armaduras me hacen ahora pensar que se trataba de criaturas con algún tipo de inteligencia, pero la voracidad con la que nos atacaron esta tarde nos obligó a defendernos a punta de espada. Rodeados y cansados, logramos hacerles frente y, con Dol Arrah de nuestro lado, salir del combate sin mas que algunas heridas que pudimos tratar.

Todos lucharon con gran valentía, pero aún no deja de sorprenderme la facilidad de Windergard para manipular la magia arcana. Misterioso regalo de Aureon que merece todo mi respeto y su portador ha de llevar con sabiduría. Espero que así sea.


A media tarde llegamos a las murallas que protegían la ciudad de destino, Winterhaven. La ciudad tiene una fuerte defensa muy activa, con un gran portón de acceso y guardias armados custodiando la entrada. Una vez dentro de las murallas, vimos que la ciudad contiene muy pocas casas, bajas pero solemnes, con unos jardines frontales que anteceden cada entrada. La población aquí parece ser mayormente de campesinos y agricultores, lo que pudimos advertir al entrar a la posada del lugar.

Me llené de esperanzas cuando la posadera, de nombre Salvana Raftan, me comentó que Douven Staul se había hospedado en esta misma posada unos días atrás, durante poco menos de una semana. Nos habló también de un viejo granjero llamado Eilian que tuvo asuntos con Douven. Decidimos esperar al granjero, que según Salvana, viene todas las noches a la posada. En tanto, pedimos allí la misma habitación en la que había dormido mi maestro, por el que rezo constantemente.

Conocimos al viejo Eilian, entonces, esa misma noche. Se presentó como un historiador del lugar, que gusta de la lectura y el aprendizaje. Ciertamente es una persona muy amable y accesible. Con mis colegas lo cuestionamos sobre Douven y sus asuntos con él, también sobre la tumba del dragón que me mencionó Nalaus, y le comentamos sobre la desaparición de Douven, algo de lo que no estaba enterado y lo preocupó pues, nos dijo, había entablado con él una relación amistosa. Nos habló luego sobre un antiguo lugar de entierro al sureste de la ciudad, por el camino abandonado, al que relacionó con la búsqueda de Douven y nos recomendó hablar con Voltrun, conocido como el erudito del pueblo, que vive en una torre.

La conversación continuó y mas tarde entró a la posada una persona de edad no muy avanzada, flaco y vestido con una larga túnica. Eilian lo reconoció inmediatamente como Voltrum y nos lo presentó. Lo invité luego a tomar asiento y le conté sobre la situación, pero parecía desconocer y no pudo responder a nuestras inquietudes. El parece ser una persona sumamente reservada. De todos modos, hemos conseguido información muy valiosa aquí en Winterhaven. Tengo mucha fe en mi maestro y, ahora, en el día de mañana.


Sar 14 de Nymm. Winterhaven.


Este día fue realmente intenso y agotador, cargado de emociones. A la mañana, como habíamos acordado, partimos Windergard, Saeros, Gharen, Khorgan y yo, hacia el antiguo lugar de entierro que nos comentó Eilian, yendo por el camino abandonado. Este camino se veía muy descuidado; la vegetación estaba ya volviendo a ganar terreno sobre el sendero de tierra, casi desdibujado y que no presentaba huellas de civilización.

En el recorrido, a media mañana, encontramos graves problemas con un grupo de Kobolts que nos embistieron. Nuevamente tuvimos que desenvainar nuestras armas, pero sufrimos enormemente y casi no logramos sobrevivir. Me desesperé al ver como Gharen caía inconciente ante la extraña magia que manipulaba uno de ellos, pero Khorgan, aunque mal herido, con su enorme vigor y determinación logró quedar en pié para ganar terreno en la batalla y, entre todos, logramos derrotarlos y salir con vida.

Este lugar se encuentra rodeado de misteriosos peligros. No son de extrañar las enormes defensas que protegen Winterhaven.


Justo al mediodía llegamos a nuestro destino. Se encontraba ante nosotros un descampado con una enorme excavación. En su centro, se veían los huesos de una criatura que en vida debió ser enorme y majestuosa. Era, si, la tumba de un dragón. A los costados de los restos se encontraban en el lugar varios hombres con herramientas de excavación. Grandes reptiles atados parecían custodiarlos. Había también un Gnomo junto a ellos y un Halfling que se encontraba mas alejado del resto.

La conversación que siguió fue de gran tensión. El Gnomo, que parecía liderar la empresa, se presentó como Agrid. Preguntamos a distancia primero sobre Douven, a lo que Agrid respondió de forma evasiva y poco coherente. Estábamos todos sumamente alerta, con el mango del arma rozando la punta de los dedos. De ambos lados nos observábamos cada gesto, escuchábamos con atención cada palabra, con una desconfianza filosa. A medida que las preguntas se acumulaban sin respuestas, la tensión iba alcanzando su punto mas alto, y en el mas absoluto y frío de los silencios, Agrid lanzó un desesperado grito de batalla.

La pelea fue dura. Intenté mantener la posición en una actitud mayormente defensiva mientras Khorgan luchaba con gran ferocidad, pero nuestros enemigos nos superaban en número y atacaban de forma despiadada. Los enormes reptiles se habían lanzado salvajemente contra nosotros. En el medio y a nuestro lado, se encontraba Saeros, quien comandó nuestros movimientos de forma extraordinariamente astuta. Por otro lado, Gharen logró llegar ágilmente hasta donde se encontraba el Halfling que nos atacaba a distancia para combatir contra él cuerpo a cuerpo y Windergard pudo hacerle frente, con sus artes arcanas, al propio Agrid, que se había escabullido por detrás nuestro, hasta que fue derrotado.

Al finalizar la violenta convulsión de la pelea, maltrecho y agotado como me encontraba, me llené de una indescriptible paz y gratitud al ver el rostro con vida del propio Douven Staul. Saeros lo había ido a socorrer luego de avistar su cuerpo cubierto y atado. Mi maestro se encontraba aún conmocionado y sorprendido, entonces lo ayudé a recomponerse sobre mis manos sanadoras. Nos contó allí las causas de su desaparición. Aunque su relato fue perturbador, no pude contener la emoción que sentí al escuchar su voz.

Nombró primero a Carel, un sujeto que, interesado en un espejo con propiedades mágicas que desconozco, encomendó a Agrid su búsueda. Windergard ya había encontrado el misterioso objeto en el cuerpo, ya sin vida, del líder Gnomo. Nos encomendó luego, para mi asombro, viajar a Shadowfell, las ruinas de un fuerte que se encuentran al noroeste de Winterhaven y que cobijan una gran amenaza de fuerzas oscuras, algo tan alarmante como peligroso.

Ahora estamos de regreso en la ciudad amurallada. El Halfling, que nos atacó hace unas horas y continuaba con vida, ya fue entregado por nosotros a las autoridades pertinentes de esta ciudad. Haber aceptado la encomienda de Douven me llena de orgullo. No lo dudé, por él y por mi iglesia. Tengo a mi lado a un grupo de valientes y fieles compañeros. Por las más puras almas de Breland, no podemos permitir la cercanía a presencias corrompidas. No aquí.


Dol Arrah, tu divina contención cuidó de tus vasallos en todo momento. Nos diste fuerza y esperanza una vez mas. Rezo por ti y te agradezco, Dol Arrah, soberana del sol y del sacrificio, patrona de los paladines. Tu aura radiante ilumina nuestros pasos.


Aldren de Dol Arrah.

lunes, 16 de febrero de 2009

El símbolo de la casa de la creación

El señor de las espadas….. si asi es como se llama esa secta que poco conocemos aún pero que tanto temor despierta en Sharn….

Antes que nos dieramos cuenta nuestros caminos se volverían a cruzar por haber aceptado esa misión que nos encomendó esa mujer por el prestigio de su casa…. Por dios que poco me importaba todo eso, aunque en mi interior se comenzaba a despertar un grado de adrenalina…. La sed de mi hacha por la sangre enemiga.

Bajamos por la torre que nos indicó la mujer hasta llegar a un mercado negro, goblins, orcos y humanos eran la moneda corriente del lugar.

Hablamos con un goblin que vendía baratijas parece que era el que movía los hilos del lugar, por unas monedas de oro nos guió a la puerta que nos indicó la humana además claro de pagar por su silencio por haber pasado por ahí.

La puerta era realmente una alcantarilla en la cual entramos, las goteras era lo único que oíamos delante nuestro oscuridad…. Mucha oscuridad.

Nos topamos en el camino con dispositivos que al activarse tiraban chorros de agua a bastante presión, estos dispositivos estaban a los largo de un trecho de 15 metros a través de un pasaje lleno de agua. Eran automáticos, no conocíamos bien su sincronización. A los poco minutos de llegar a ese pasaje unos goblins (del lugar aparentemente) salieron desde el agua y atacaron a Garen, quedo muy mal parado ya que era el primero, estaba recibiendo todos los golpes…. Claramente quería hacer mi trabajo. Me puse frenético, la furia tensó todos mis músculos al ver el último azote a Garen y este cayendo al agua sin conocimiento. Empuje a todos mis compañeros para llegar a él…. Causé un caos en nuestra formación, pero no me importó. Lo único que veía era a los goblins… y el futuro que le deparaba por cruzarse en el camino de un Stoneaxe. Un violento combate nos deparó terminamos muchos heridos, pero continuamos.

Luego de ese pasaje nos topamos con una puerta que tenía un sello extrañamente al acercar el libro de la casa de la creación a
esa puerta los filamentos y bordeados del libro se iluminaron y la puerta
se abrió para nuestra sorpresa....
Un pequeño pasillo nos esperaba delante nuestro con un agujero a unos pocos
metros y hacia arriba se repetía una apertura similar, estaba muy oscuro
mis ojos tardaron un poco en acostumbrarse a ese lugar aunque realmente no
llegaba a divisar cuán profundo era ese pozo.
Tardamos un poco en decidir que haríamos primero con la ayuda del mago
tiramos una piedra con luz que luego de un tiempo de caer la perdimos de
vista.
Garen decidió bajar e inspeccionar el agujero. Unas criaturas voladoras
aparecieron desde lo mas profundo del pozo y atacaron a nuestro compañero,
lo ayudamos a subir con Saeros pero ya fue tarde.... de los mordizcos y
zarpazos se nuevamente desvaneció no tuvo mucha suerte ese día.
La furia se apoderó de mi, ataqué fuertemente a uno de
estos murcielagos en una de sus alas y terminó cayendo al pozo sin vida. El
pasillo era muy angosto y solo entrabamos uno por vez por lo que estaba
solo enfrente de la criatura los demás nada podían hacer por el poco
espacio, estaba muy herido por los malditos goblins anteriores, me confié
tengo que decir y terminé recibiendo mas golpes de los que debería de esas
sucias criaturas. Para este combate no me quedaban muchas resistencias por
lo que dejé al paladín que tomase la delantera.
Luego de un tiempo liquidaron al bicho volador y Aldren se encargo de
Garen.
Baje por el pozo cuidadosamente, esta vez nadie ni nada atacó, todos me
siguieron al rato. El camino adelante era intrincado y oscuro.
Un tiempo despues estabamos todos abajo, y seguimos avanzando.
En la oscuridad de la torre muy abajo ante nuestros ojos pudimos ver unas
ruinas de un templo, mucha oscuridad, mucho silencio, hace mucho tiempo que
no pasaba alguna persona por ahi, eso si que era claro....
El mago le llamó la tensión el agua que había dentro de una fuente que se
encontraba en el lugar, dijo que tenía algo peculiar ese líquido, vació su odre y lo llenó con esa sustancia.... cosas de magos.

Salimos del templo, el lugar era muy grande muchas estructuras destruidas
por el paso del tiempo o quien sabe qué.
Nos llamó la tensión una de ellas que estaba totalmente intacta, la única en todo el gigantesco recinto.
Tenía dos enormes puertas de adamantina. Intentamos muchas cosas no las podíamos
abrir con nada.... Garen trepo el pequeño edificio y divisó un agujero en
el techo, pronto todos estabamos en el techo.
Fui el primero en bajar luego me siguió Aldren, unas rocas comenzaron a
moverse delante nuestro, debajo de ellas salieron dos enormes perros
cubiertos de adamantina, pienso que deberían ser los guardianes del lugar. Fue un
combate bastante controlado, no tuvimos mayores problemas en liquidarlos.
Ambos perros llevaban dos pequeños objetos con unos símbolos, uno
rectangular y el otro pentagonal. Dentro del recinto encontramos otro mas
triangular
Había tres pequeñas bóvedas en la pared casualmente cada una con un
símbolo, pentagonal, triangular, rectangular.
Hice lo lógico, agarré los símbolos y los coloqué en sus respectivas bóvedas…. Una descarga eléctrica envolvió el recinto dañandonos hasta que los sacamos.

El mago con sus trucos probó varias combinaciones hasta que encontró la correcta y se abrió la caja fuerte dentro estaba la estrella que estabamos buscando, y salimos cuando de pronto….

Una figura esbelta humanoide apareció desde las sombras, al descubrirse bajo nuestro rango de luz vimos que era un warforge el enviado del señor de las espadas.

Con todo el poder de mis ancestros, el legendario clan de los Stoneaxe ahora reflejado en Khorgan, la furia nuevamente se apoderó de mí…. Mi hacha se incendió con un color carmesí y descargué un golpe brutal sobre su cintura que destrozó su cuerpo y cayó de un golpe sin vida.

Un tiempo mas tarde llegamos a la superficie sin mas peligros. Le entregamos la estrella a la mujer y la casa de la creación quedó eternamente agradecida con todos nosotros.

viernes, 13 de febrero de 2009

El comienzo

Las tierras de Sharn están siendo cada vez más calurosas. Hace casi 1 año inicié mi búsqueda y por fin he logrado encontrar un grupo de personas relativamente confiables. Khorgan, un enano bastante fuerte que vive con su padre aquí en la ciudad; Saeros, un guerrero que ha entrenado en las barracas de Sharn; Garen, un viajero que ha llegado no hace mucho desde el Norte si mal no recuerdo; y a último momento me han presentado a un paladin de Dol Arrah, Alderen, un semi elfo que me da la impresión que me causará algunos dolores de cabeza...
Por la noche en el Yunque Roto, discutíamos a donde ir, habíamos pensado en ir por osos al Bosque del Rey (no es que me atraiga mucho la idea e cazar osos, pero por algo se empieza), pero Alderen dijo que no le parecía bien cazar osos...así que ahí termino nuestra primer salida...antes de salir.
Sin embargo, antes de poder deprimirme del todo, se escuchó el grito de una mujer, seguido por un hombre que salió corriendo de la posada. Todos saltamos de la mesa y salimos a perseguirlo ciegamente. Cuando salí lo vi saltar del puente al vacío y curiosamente comenzó a caer suavemente...así que conjuré una de mis magias más poderosas, pero al parecer no le hizo absolutamente nada.
Al volver a la posada conocimos a la mujer que había gritado, una elfa de Galandra. Al parecer le habían robado algunas monedas. Nos comento que llevaba algo muy importante y necesitaba llegar a lo alto de la torre, así que nos ofreció escoltarla por una buena suma de monedas.
Era una noche lluviosa y el agua caía en forma de cataratas por los puentes. La escoltamos sin inconvenientes y recibimos la paga y su gratitud. Nuestra primera aventura había sido todo un éxito, pero la noche nos tenía una sorpresa más, al volver, Garen vio algo en el camino y se acerco lentamente, al hacer unas señas, todos corrieron estrepitosamente al lugar y encontraron un cuerpo que yacía en el suelo sujetando un bolso. Pero antes de poder siquiera revisarlo saltó un goblin de las sombras y nos atacó. Fue una pelea bastante violenta y con mucha sangre, sin embargo 5 contra 1 era una ventaja bastante amplia y al final cayó muerto. Lo curioso fue que antes de morir arrojó un collar al vacío...
Los guardias estaban llegando y no hubo tiempo de revisar nada y para peor, alguien decidió que sería buena idea arrojar el cuerpo del goblin por el puente, así que la primera imagen que tuvieron los guardias fue de un grupo de 5 personas armadas y un hombre muerto...pero no tardamos en explicarnos y por suerte las pruebas estaban de nuestro lado.
Aprovechando un momento en que los guardias hablaban entre ellos, logré tomar algunas cosas del bolso del difunto para ver si podía entender el por que lo habían matado, por que nos habían atacado y mas importante aun en que nos habíamos metido.
En la posada nos juntamos en mi habitación y les mostré unos papeles y un libro en blanco, ambas cosas eran mágicas, pero aun no sabía nada de ellas. Pensé en ir al día siguiente a visitar a mi maestro para que las revisara, pero antes de poder ir, se presentó una mujer que nos dijo que el difunto estaba trabajando para ella, hablo de un libro que era un objeto muy preciado para su casa e inmediatamente Alderen le dijo que nosotros lo teníamos y no tuve opción más que darle un objeto por el cual un hombre había muerto, nos habían atacado y probablemente estábamos en peligro, a una desconocida...
Ella logró activar el libro mostrando su contenido en una escritura extraña.
Nos contó la historia de un objeto que podía incrementar el poder de su casa y que según decía el libro, se encontraba 57 niveles por debajo de una torre, bajo las alcantarillas derrumbadas de Sharn, y para mi sorpresa, nos propuso ir por él a cambio de 1000 monedas. Me pareció todo una locura, pero 1000 monedas son 1000 monedas y ya estábamos bastante metidos en todo este lío, sin mencionar que la persona que estaba también tras este objeto era alguien conocido como el Señor de las Espadas...